Nuestros huesos no son sólidos: están vivos y responden a cada movimiento
Durante años nos han enseñado a mirar el esqueleto como si fuera una estructura rígida, casi inerte. Algo parecido a un andamio interno que sostiene músculos, órganos y articulaciones. Pero esa idea se queda muy corta. Tus huesos no son piezas muertas de calcio. Son tejidos vivos, dinámicos y sensibles. Cambian, se adaptan, se reparan...


